Factores de riesgo que usted no puede cambiar.
Sexo: El sólo hecho de ser mujer es el factor de riesgo principal de cáncer del seno.
Edad: Las probabilidades de contraer cáncer del seno aumentan a medida que la mujer avanza en edad. Aproximadamente ocho de diez casos de cáncer del seno son encontrados en mujeres de 50 años o mayores.
Factores de riesgo genéticos: Aproximadamente de 5 a 10% de los casos de cáncer del seno está relacionado con cambios (mutaciones) en ciertos genes.
Antecedentes familiares: El riesgo de cáncer del seno es mayor entre las mujeres cuyos parientes consanguíneos cercanos desarrollaron esta condición.
Antecedentes personales de cáncer del seno: Una mujer que tenga cáncer en un seno tiene mayores probabilidades de tener un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno.
Antecedentes de tratamientos con radiación: las mujeres que recibieron tratamiento con radiación en el área del tórax (pecho), como parte de su tratamiento contra algún otro cáncer durante su infancia o adolescencia, tienen un riesgo significativamente más alto de cáncer del seno.
Períodos menstruales: Las mujeres que comenzaron sus períodos a una edad temprana (antes de los 12 años), o que experimentaron la menopausia después de los 55 años de edad, tienen un riesgo ligeramente más alto de cáncer del seno.
Tratamiento con dietilestilbestrol (DES): En el pasado, se les administró a algunas mujeres embarazadas el medicamento dietilestilbestrol, ya que se pensaba que éste disminuía las probabilidades de perder el bebé. Estudios recientes han reportado que estas mujeres (y sus hijas que estuvieron expuestas al DES mientras estaban en el útero de la madre), presentan un leve aumento en el riesgo de tener cáncer del seno.
Mujeres que no han tenido hijos: las mujeres que no han tenido hijos o aquéllas que tuvieron su primer hijo después de los 30 años, tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer del seno. El haber tenido más de un embarazo a una edad joven reduce el riesgo.
Píldoras anticonceptivas: aún no está claro qué papel representan las píldoras anticonceptivas en el riesgo de cáncer del seno. Los estudios han reportado que las mujeres que están usando anticonceptivos orales en la actualidad tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer del seno que aquellas mujeres que nunca los han usado. Las mujeres que dejaron de usar la píldora hace más de diez años no aparentan tener un mayor riesgo. Es recomendable consultar los riesgos y beneficios de las píldoras anticonceptivas con su doctor.
Terapia hormonal posmenopáusica (PHT; también llamada terapia de reemplazo hormonal): se ha demostrado que el uso a largo plazo (varios años o más) de la terapia de reemplazo hormonal combinada (estrógenos junto con progesterona) después de la menopausia, puede aumentar ligeramente el riesgo de cáncer del seno, así como el riesgo de enfermedad cardiaca, coágulos sanguíneos y embolias cerebrales.
Lactancia y embarazo: algunos estudios indican que la lactancia (el amamantar) reduce ligeramente el riesgo de cáncer del seno, especialmente si el período de lactancia es de 1½ a 2 años.
Alcohol: el consumo de alcohol está claramente relacionado con un ligero aumento en el riesgo de cáncer del seno. Las mujeres que toman una bebida al día tienen un riesgo ligeramente más alto. Aquéllas que toman de 2 a 5 bebidas al día tienen alrededor de 1 ½ veces más riesgo que las mujeres que no toman alcohol. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que limite la cantidad de consumo de alcohol.
Obesidad y dietas con alto contenido de grasas: el sobrepeso se asocia con un riesgo más alto de cáncer del seno, especialmente para las mujeres después de la menopausia y si el aumento de peso ha ocurrido en la edad adulta. Además, el riesgo parece ser mayor si la grasa adicional se encuentra en el área de la cintura. Sin embargo, la conexión entre el peso y el riesgo de cáncer del seno es compleja, y los estudios de la relación de la grasa en la dieta con el riesgo de cáncer del seno en muchas ocasiones han reportado resultados contradictorios.
Ejercicio: estudios han demostrado que el ejercicio reduce el riesgo de cáncer del seno.
Fuente: American Cancer Society |